Centro Mexicano de Filantropía

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HACIA LA VIDA LABORAL

 

Para la juventud en general, la transición a la vida adulta significa la  construcción de una identidad adulta, la seguridad de que se es  competente y se puede sobrevivir sin el apoyo familiar necesario en la niñez. El paso de la condición de niño a la de adulto puede definirse  como el proceso gradual de construir la autoestima y seguridad en la  propia capacidad para valerse por sí mismo o bien, poder solicitar el  apoyo cuando se necesite, pero no vivir permanentemente con él.

 

Para todos es bien sabido que pasar de la adolescencia a la adultez no es  un proceso fácil, mucho menos cuando la persona presenta alguna  discapacidad.

 

Cuando hablamos de discapacidad, si hay una detección oportuna, se tiene  la posibilidad de una intervención que posibilite el aprendizaje en  ambientes integradores como la escuela regular, la escuela tiene  importancia en la medida en la que prepara para la vida, para el trabajo  y para la independencia,  por lo tanto, no permanecemos en  el ambiente  escolar por siempre y es necesario satisfacer otras necesidades propias  de la vida adulta para  lograr el máximo nivel de funcionamiento independiente en cualquier contexto.

 

Transición significa pasar de un estado a otro y para ello  debemos  establecer metas claras que han de guiar nuestros esfuerzos para que la  transición sea exitosa,  entre  los puntos a considerar están:

 

     - Comenzar a planificar tan pronto como sea posible

     - Tener una visión del futuro (oportunidades de vida independiente)

     - Explorar las alternativas de actividades y uso de escenarios en  comunidad.

     - Poner en marcha el plan

     - Evaluar los progresos y hacer ajustes.

 

Con relación a la persona con autismo  es necesario identificar sus intereses y  capacidades, desarrollar un plan que permita desarrollar habilidades para  desempeñarse dentro de la comunidad y los posibles ambientes laborales,  aplicando las destrezas académicas  aprendidas funcionalmente en tareas  laborales y sobre todo, desarrollar su derecho a la autodeterminación,  entendida básicamente como referencia a las opiniones de la propia  persona con discapacidad.

 

El Programa de Transición a la Vida Adulta atiende a jóvenes   en dos  modalidades distintas, en ambas se trabaja el desarrollo de las  habilidades que los preparen  para  lograr el máximo nivel de  funcionamiento independiente  en cualquier contexto, diseñando  el  sistema de apoyos efectivo para cada usuario.